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01/11/10

El mundo creado en su imaginación se desmoronaba, desde ese fracaso personal, hasta su insistente conciencia que no le dejaba dormir. El montón de incongruencias que hablaba delataban una inseguridad creciente.

La insatisfacción personal en su vida se había instalado con total normalidad. El no tener mas ambición que las relaciones sociales o el deseo de encontrar a alguien mejor, le creaba situaciones tan lamentables. Equivocaciones continuas que le daban un aire de maleza o mas bien inmadurez. Pero el no conseguía salir de ese bucle lleno de problemas que iban y venían.

Lo de pedir disculpas era un acto que ya casi tenía como costumbre. Las mentiras eran cada vez mas asiduas para conseguir sus propósitos, aunque en el aspecto de sentimientos nunca vaciló. Pasaba de una relación a otra esperando encontrar en cada una de ellas relleno para el vacío que en su triste vida había acumulado. Solo le importaba una cosa, y era su apariencia, y no era la física precisamente, si no la máscara que usaba según con quién.

Hacia tiempo que no recordaba cuando dejó de ser él. En ese tiempo que alguien le dijo que era especial, que nunca conoció a nadie así. Pero de restos de personalidades anteriores no se puede crear un alma. Aunque su empeño de ser buen humano era muy fuerte, siempre erraba en los momentos críticos, con personalidad depresiva, casi suicida, necesitaba de compañías “tasqueras” para redimir su culpa alcohólica, casi nunca dormía solo, pero en las pocas veces que le tocaba, lo hacía ebrio para conciliar un sueño efímero. Eso le vaciaba cada vez mas.

El amor desapareció de su vida en el peor momento, realmente lo rechazó. Ella le tendió su mano mil y una vez, pero el carecía de virtud, ni siquiera creía en las cosas que podría haberle aportado. El tiempo que necesitaría para recuperar la autoestima parecía eterno. Pocas cosas importaban entonces. Después de muchos ir y venir, conseguiría darse cuenta que al final estaba solo, que añoraba tanto esa otra vida rodeada de tranquilidad, ternura y comprensión. Que posiblemente había perdido mucho en ese camino de búsqueda de si mismo. Cuando se encontró ya estaba prácticamente hueco.

Había noches que buscaba el consuelo en brazos desconocidos, a la persona dueña de ellos, le habría vendido su alma por un poco de comprensión, amor efímero y un sin fin de sentimientos banales, todos ellos concentrados con un sexo carente de sentido. Solo le importaba el placer de la carne en esos momentos de locura. El amor pasó tantas veces por delante de sus narices, que debió ser tonto al no verlo.

Inconsciente en sus escarceos, descubría cada mañana que estaba un poco mas muerto. Que no quería mas de eso en su vida. Que el cambio era tan necesario. Dispuesto a ello se levantó al día siguiente de tocar un fondo oscuro.