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04/01/11

¿Y cuanto tiempo hizo falta?... No era necesario descubrir nada, estaba explícito. El intentaba saber "¿como?" o "¿por qué?", no había sucedido nunca algo así en su vida. No era el sentimiento creado, por que antes lo había pasado, si no como estaban aconteciendo los hechos, con una rapidez vertiginosa, hasta le daba miedo.
En un breve transcurso de tiempo desveló demasiados secretos, esos que podrían estropearlo, porque a veces no era capaz de controlarse. En pocas horas había roto todas sus teorías, aquellas que se vanagloriaba contando.
A la llegada de la noche, recordó su pasada juventud, y rememoraba los hechos, como si se hubieran repetido, y que aquello que pasó, de nuevo pasaba, y ese alma lo había sentido antes. Pero como el alma no se ve, no consiguió atraparla. Y si el diablo hubiera aparecido, le habría vendido la suya por tener la de ella. Tenía tanto miedo de perderla. No habían transcurrido ni un par de miles de minutos juntos, parecía una vida, que al siguiente la echaba de menos.
El invierno causaba estragos en el, aunque frías sus manos, no enfriaba nunca su corazón, aunque lo material se mermaba, el a pasos de enano, era feliz. Y como enano, a saltos, quería atrapar la esencia, quería quererla, quería que le quisiera. Y si en el invierno, nacen los hongos de la humedad, también nace el calor del frio.
hongos-15